¿Por qué el e-learning a la medida es más eficaz que el genérico?

Los procesos de formación en las organizaciones deben estar estrechamente relacionados con la consecución de sus objetivos estratégicos y KPI’S. Es por ello, que la creación de programas a la medida apunta directamente al desarrollo de los colaboradores en sus competencias, a través de la estandarización o actualización de procesos, leyes, normas y/o contenidos específicos requeridos en el día a día laboral.

En este punto, la adecuada contextualización es fundamental para el desarrollo soluciones basadas en las metas particulares y específicas de cada organización, que permita crear experiencias de aprendizaje significativas y de calidad a los participantes, para asegurar la transferencia a su puesto de trabajo. Los conocimientos generales suelen dar la “ilusión” de estar apoyando realmente a los trabajadores, pero en la practica no son mas que un espejismo que no nos deja ver la realidad. Una cosa es entregar información general y otra conocimiento para el puesto de trabajo.

Sabemos que en la web existen muchas soluciones de aprendizaje genéricas, que permiten capacitar a una gran cantidad personas acerca de un tema particular, catálogos abundantes de cursos con títulos pomposos. Sin embargo, la creación de cursos a la medida considera las características y particularidades del público objetivo (Miller y Miller, 2000), planteando a su vez, la estrategia que mejor se adapta a los contenidos para lograr de manera eficaz una mayor retención.

El ADN de cada organización es único, por ello la eficacia de la personalización de los programas de formación a la cultura organizacional (con objetivos bien definidos) permite abordar las distintas temáticas desde situaciones más reales para el participante.

Por ello, en www.celeris.cl consideramos que las exigencias y retos actuales, con entornos organizacionales tan diversos y temáticas de aprendizaje tan distintas, son una oportunidad para crear alternativas innovadoras, con un lenguaje acorde a cada perfil. Los profesionales del mundo de la capacitación debemos trabajar para proveer soluciones reales y no espejismos que poco nada aportan.

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Una visión crítica sobre el ROI en Capacitación.

Hablar del ROI en capacitación está de moda. Sí, son muchas las empresas que están en eso, las que plantean que en el futuro solo se deberá capacitar en aquellas iniciativas que “tengan un buen ROI”. Ni hablar de una iniciativa de capacitación que no tenga retorno económico positivo.

Quiero compartir con ustedes algunas reflexiones y opiniones acerca de esta metodología, mi visión personal y crítica, solo con miras a contribuir al debate y, por qué no, a contribuir al análisis crítico de las “buenas prácticas” que a veces seguimos como dogmas sin analizarlas concienzudamente.

Primero que nada veamos qué es el ROI o Retorno de la Inversión, este “clásico” que nos enseñaron en las Escuelas de Ingeniería, específicamente en los cursos de Evaluación de Proyectos. En pocas palabras, corresponde a cuánto dinero recuperamos del monto invertido en algo; en nuestro contexto, ese algo en lo que invertimos es capacitación.

Lo primero que reflexiono es lo siguiente: ¿Por qué ROI?, ¿es necesariamente la capacitación una inversión? En mi opinión esto se debe al producto de una perversa evolución histórica: hace años que en las empresas se considera que si “algo no es inversión, entonces es un gasto”. Así de fácil, no hay otras posibilidades, se está en el bien o se está en el mal.

Si el dinero que se utiliza en capacitación no es una inversión, entonces es un gasto; luego al ser un gasto es algo malo, no deseable, algo que todos los Gerentes Generales de las empresas buscan eliminar o reducir, por lo que si alguien comete “el pecado” de hablar de “gasto en capacitación” está condenado a las penas del infierno, está condenando a muerte el futuro de la capacitación en la empresa. Nadie que se maneje de una manera políticamente correcta en las empresas realiza gastos, da lo mismo qué sea.

Así, de un tiempo a esta parte, los gerentes de Recursos Humanos, los jefes de capacitación u otros encargados, han debido sacar de su vocabulario esta terrible y atroz palabra “gasto”: como los desembolsos de dinero se clasifican en gastos o inversiones y el segundo término espanta menos a nuestros contadores, la han sustituido por la palabra que de “arriba” quieren oír, o sea “inversión”, pasando del mal al bien. Luego surgieron todo tipo de frases cliché: “La capacitación es una inversión no un gasto”, “Al capacitar se invierte en las personas”, “Capacitar es invertir en el aumento de productividad”, “La empresa se desarrolla invirtiendo en sus recursos humanos”…etc. Entonces, en el tiempo se impone esta mirada dicotómica entre gasto e inversión en capacitación, mirada que yo denomino “financiero-contable”.

El problema es que con el pasar del tiempo surge un nuevo problema, si la capacitación es una inversión, esta debe ser redituable, medible y debe generar retornos cuantificables, debe haber retornos financieros, obviamente como en toda inversión… y listo, se ha cerrado el círculo, la capacitación debe necesariamente someterse al ROI, pues es una inversión.

Y es así como ahora todos debemos tener cuantificado el ROI de nuestra capacitación, es así como este enfoque “financiero-contable” propio de un profesional del mundo de las finanzas, prima sobre lo esencial: las personas y su aprendizaje.

Pero hagamos un pequeño paréntesis en este análisis del ROI para enfocarnos en una diferenciación originaria, intrínseca a cada organización. Las organizaciones, específicamente las empresas con fines de lucro, contienen en su interior, de una manera muy obvia, dos grandes mundos: las unidades de negocio, por un lado, que tienen la función comercial, y las unidades de apoyo, como sea que se bauticen en cada organización, a las cuales corresponde las funciones de soporte y operativas.

¿Es la unidad de Recursos Humanos, y más específicamente Capacitación, un área de negocios o un área de soporte? (entendiendo, por supuesto, que no hablamos de una empresa que se dedica a vender capacitación). Para mí, toda la vida, Recursos Humanos y todas sus funciones, como Capacitación, han sido un área de apoyo, a mucha honra, vital para el funcionamiento, mejoramiento y futuro de las empresas.

Pero, resulta que, según el análisis que venimos siguiendo desde el inicio, ahora la unidad de capacitación debe tener un ROI positivo, debe invertir, debe generar retorno, casi como si fuese una unidad de negocio. Y definitivamente no lo es, pero la trampa de la mirada “financiero-contable” nos dice que así debe ser, todo debe tener ROI y un buen ROI.

Los invito a imaginarse que aplicásemos el criterio de ROI a todo, por ejemplo a la unidad de mantenimiento de los ascensores, el aseo de las oficinas, el departamento de remuneraciones y cuantas otras funciones absolutamente necesarias para el funcionamiento de la empresa, pero que no tienen necesariamente un ROI que las justifique. ¿Acaso debiéramos prescindir de ellas? Según esta mirada, la respuesta es sí… salvo claro que, para mantener nuestra teoría y a la vez justificar la existencia de estas áreas “dibujemos” cifras que como suele ser muestran un ROI elevadísimo, ¿pero real?

Tras este análisis de cómo, a mi juicio, llegamos a donde estamos, deseo plantearles dos interrogantes o reflexiones sobre la propia metodología ROI, solo dos y les pido que piensen en ellas:

Primera pregunta: ¿Se puede medir y calcular los verdaderos costos de la realización de la capacitación?

En principio, sí, pero hasta cierto punto. Sí, en el sentido de que todos los costos directos se pueden calcular, tales como salas de clases, materiales, relatores, pasajes de avión, hoteles, desarrollos e-learning, etc. Incluso se puede ir más lejos, calculando el costo proporcional de las horas no trabajadas (calculándolas de la proporción del sueldo de los trabajadores, su hora/hombre multiplicado por las horas de la capacitación) y hasta aquí vamos bien, pero si uno analiza estos costos, no son los más significativos. El costo que realmente impacta es el costo de oportunidad, de lo que se deja de realizar por estar trabajadores estudiando y no trabajando, es lo que se deja de producir, vender, archivar o lo que sea el trabajo de la persona. Pero, ¿cómo saber efectivamente este costo de oportunidad? Podemos usar diagnóstico de expertos, sacar promedios históricos, corregirlos por contexto y muchas otras formas, pero seamos sinceros… es solo eso, una estimación de lo que creemos que podría ser. Piénsenlo bien: ¿se podría saber, y digo saber, cuánto dejó de vender un ejecutivo de ventas por estar asistiendo a clases o tomar un curso? Finalmente, ¿qué nivel de certeza tiene cualquier pronóstico que podamos hacer para responder esta incógnita?

Segunda pregunta: ¿Al evaluar los ingresos que genera una iniciativa, se puede realmente aislar los efectos de la capacitación de otras variables?

Probablemente sí, pero solo en ciertas iniciativas muy concretas y específicas, muy orientadas al negocio, en donde la relación causa efecto puede verse más bien por la naturaleza de lo que se está estudiando que como parte del método del ROI. Pero tener grupos de control y no tener interferencia de otras iniciativas es en la práctica muy difícil, de hecho la tendencia en las iniciativas de capacitación apuntan en el sentido inverso, es decir a enseñar habilidades blandas, como liderazgo, trabajo en equipo y otras, en donde no hay un beneficio directo medible.

Pensemos nuevamente en un ejemplo en el mundo de las ventas: un curso de liderazgo para supervisores de ventas inserto en una iniciativa global de la empresa, que incorpora publicidad en los medios de comunicación, campañas de marketing directo, nuevo sitio web, etc. ¿Podemos aquí realmente aislar el efecto de la capacitación de los demás? ¿Qué pasa si además existieron situaciones externas coyunturales, como baja de tasas de interés y fluctuaciones en el tipo de cambio, que contribuyeron a mejorar las ventas? ¿Podemos aún así atribuir el aumento de ventas exclusivamente al factor capacitación? En estos casos, que suelen ser la mayoría, a mi juicio hacerlo y llegar a un número de ingreso aislado no pasa de ser un ejercicio académico interesante, pero de ahí a afirmar casi como una verdad científica que el retorno de la inversión es tal o cual, hay un abismo de distancia. Como consecuencia, analizando los dos puntos anteriores, en donde los ingresos totales generados por una iniciativa de capacitación no se pueden estimar con precisión ni aislarse con certeza y están sujetos a la interpretación del evaluador, es absolutamente comprensible que cuando se desarrollan iniciativas que miden el ROI de la capacitación, casualmente los retornos son altos y el ROI es maravilloso. No conozco ninguna empresa, ninguna, que haya medido el ROI y que como resultado de semanas de estudio y de mucho dinero gastado en consultorías, se haya obtenido como resultado un ROI bajo o negativo, qué casualidad, ¿no?

Pero, por favor, no me malentiendan, no digo que el ROI no sirva. Lo que afirmo es que así como está planteado, con este enfoque financiero-contable, solo puede ser usado de manera aplicable y correcta en iniciativas muy puntuales y especificas, esas que casi no existen, por lo que hablar de ROI en capacitación es una falacia, una bala de plata inexistente y carente de valor, que se busca como una manera de “justificar” las inversiones, de mostrar a la administración superior de las empresas que no es que se esté haciendo gastos, se está invirtiendo y esta inversión tiene retornos jugosos. Pero no es mucho más que un manejo político.

Para finalizar, les puedo comentar que mi mirada alternativa va por otro lado: esta tiene que ver con la disciplina de evaluación de proyectos, específicamente la Evaluación Social de Proyectos (ESP), en donde el análisis se realiza mirando los costos y beneficios de una iniciativa que sean absolutamente medibles y demostrables, pero con beneficios cualitativos absolutamente precisos y observables. En la ESP se busca maximizar los beneficios sociales para el país sin que necesariamente deban tener retornos financieros positivos. Aquí el tema se sincera y transparenta, pudiendo las iniciativas tener un ROI negativo siempre y cuando los beneficios sociales desarrollen al país.

Usar este enfoque, asimilando el universo “país” a la empresa, la iniciativa de capacitación podría tener ROI negativo pero una gran lista de beneficios de desarrollo para las personas y la empresa. Esta es la línea de análisis que debiésemos seguir, más centrada en lo económica que en lo financiero-contable.

Por ejemplo, continuemos con nuestra iniciativa del curso de liderazgo para supervisores de venta. Supongamos que es absolutamente necesaria, primero, porque si los vendedores no se capacitan en el producto ¡¿cómo lo van a vender?!; segundo, la capacitación aquí podría generar un aumento de ingresos para la empresa, lo que generará aumento en las comisiones de los vendedores, lo que hará que estos estén felices, que aumente su empleabilidad y mejore el clima laboral y así sucesivamente beneficios necesarios y evidentes…pero quizás con un ROI negativo. ¿Significa esto que la iniciativa está mal planteada? Saquen sus propias conclusiones.

Creo que es la labor de todos los que estamos en el mundo de la capacitación empezar a alejarnos de estos métodos pseudo-científicos. No hay nada de malo en que una iniciativa tenga ROI negativo, de hecho, en capacitación no es relevante el ROI, lo relevante son los beneficios esperados. Creo que debemos empezar a plantear de manera transparente que esta debe ser la mirada, de manera que los desafíos futuros de la capacitación se evalúen por las variables realmente relevantes, dejarnos de hacer “felices” a los contadores, a los financieros y la gente de abastecimientos. Debemos comenzar a centrarnos en el verdadero desarrollo de las personas y en el verdadero desarrollo de nuestras organizaciones.

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¿Los programas de cumplimiento coparon tu plan de capacitación?

Gestionar correctamente el creciente rol de las iniciativas de regulación y cumplimiento en los planes anuales de capacitación, es un importante desafío que hoy enfrentan los profesionales dedicados a la formación y el desarrollo.

Esto considerando que, en algunas industrias, casi el 70% de las horas de capacitación están relacionadas con programas mandatorios por cumplimiento o por políticas internas de manejo de riesgo. Esta situación suele generar al menos tres problemáticas.

La primera de ellas es la de la efectividad del aprendizaje online, considerando que la mayoría de las grandes empresas lo prefiere para esta temática. En este tipo de iniciativas es común apreciar que los participantes presten más atención al botón “siguiente” que al contenido, el cual muchas veces es considerado demasiado extenso y poco atractivo. En particular, creemos que este aspecto ha afectado a que una percepción negativa se extienda hacia los cursos e-Learning en general.

La segunda problemática está relacionada con el número y prioridad de las acciones de capacitación afines con cumplimiento y el conflicto que esto genera con otras iniciativas de formación, en el sentido de competir por un bien muy escaso: el tiempo que los colaboradores tienen para capacitarse.

En un contexto de negocios donde la productividad manda, es siempre un desafío negociar los tiempos para capacitar a las gerencias y áreas cliente. A lo anterior se suma que los programas de cumplimiento hay que hacerlos sí o sí, por lo que es frecuente ver como otras iniciativas estratégicas quedan postergadas.

Vinculada a las dos problemáticas anteriores, observamos una tercera: gestionar en forma estratégica a los diferentes stakeholders vinculados a los programas de cumplimiento. Por una parte están las áreas de cumplimiento que frecuentemente demandan que las acciones de capacitación incorporen una alta cantidad de contenidos, lo que muchas veces entra en conflicto con el crear experiencias de aprendizaje significativas. Por otro lado están los colaboradores (en muchos casos toda la organización) que deben hacer estos programas en periodos determinados de tiempo para que la organización esté en regla, lo cual requiere movilizar a muchas personas.

Para abordar las problemáticas planteadas sugerimos que los profesionales en formación y desarrollo consideren:

  • Privilegiar formas creativas y sintéticas para abordar los marcos regulatorios, incorporando técnicas de aprendizaje adecuadas, a fin de reforzar las conductas que a la organización le importan, más allá de la mera realización del curso.
  • Identificar la conexión entre los requisitos regulatorios y los objetivos estratégicos de la organización, facilitando las relaciones que existen entre el cumplimiento de los marcos regulatorios y la alta performance en el día a día de los negocios.
  • Reconocer cómo “gamificar” sus acciones de capacitación, sin importar lo árido o técnico de los contenidos. Esto es, generar experiencias dentro de un contexto de juego.
  • Diseñar estrategias para gestionar a los stakeholders vinculados a sus programas de formación en cumplimiento, teniendo en cuenta tanto su proceso de producción como el de su ejecución.

Confiamos en que más de una de estas recomendaciones les será de utilidad para convertir las problemáticas presentadas en oportunidades para agregar valor a la organización y distinguir la práctica de formación y desarrollo.

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Big Data Learning Analytics.

Desde el comienzo de la utilización de cursos on-line por internet (e-learning) por parte de las empresas o corporaciones, hace ya unos 15-20 años, su utilización ha ido en gran aumento, esto debido a la conveniencia de poder capacitar eficaz y eficientemente a audiencias masivas de colaboradores, dispersas geográficamente y reduciendo tanto los costos directos (viajes, vuelos, hoteles, etc.) como los costos indirectos o costos de oportunidad (lo que el colaborador deja de hacer o producir al estar en un curso presencial), en definitiva aprendiendo mejor.

Desde el comienzo de la utilización de cursos on-line por internet (e-learning) por parte de las empresas o corporaciones, hace ya unos 15-20 años, su utilización ha ido en gran aumento, esto debido a la conveniencia de poder capacitar eficaz y eficientemente a audiencias masivas de colaboradores, dispersas geográficamente y reduciendo tanto los costos directos (viajes, vuelos, hoteles, etc.) como los costos indirectos o costos de oportunidad (lo que el colaborador deja de hacer o producir al estar en un curso presencial), en definitiva aprendiendo mejor.

Para realizar la capacitación e-learning, existen dos grandes componentes, primero los cursos de capacitación propiamente tal y segundo las plataformas o aulas virtuales conocidas como LMS (Learning Management Systems). Es en estos últimos -los LMS- en donde los colaboradores se conectan y se realiza el aprendizaje, es aquí donde se “montan” los cursos y son navegados. Los LMS almacenan toda la información relevante y pertinente de la capacitación, tal como el identificador del alumno, la fecha y hora de conexión, los módulos o capítulos vistos y muchos otras datos, tanto demográficos, geo-referenciados y propios de la actividad de capacitación.

Considerando lo anterior, las organizaciones que sacan provecho de la metodología de capacitación e-learning, tienen la posibilidad como consecuencia del almacenamiento de los datos de navegación de ir generando un tremendo activo: los datos resultantes de la navegación de los cursos (Big Data), los cuales son numerosos y relevantes, que pueden generar información y conocimiento estratégico que permite a posteriori –mediante un proceso de learning analytics entender y optimizar la formación de los colaboradores de la empresa, optimizando su ejecución y mejorando el aprendizaje, transferencia y retorno de la inversión realizada, obteniendo además mejoras en la productividad derivadas de la mejor formación de su capital humano.

¿Que es BDLA y que nos entrega?
Big Data Learning Analytics (BDLA) consiste en una serie de servicios, tanto de consultoría como de desarrollo de sistemas (en los LMS) que posibilitan levantar y recabar la información de valor disponible en la organización, susceptible de ser incorporada a las plataformas tecnológicas de aprendizaje en línea, complementando la data que éstas ya almacenan, pudiendo de esta forma construir un modelo de datos que posteriormente se implemente en la base de datos del LMS, generando de esta forma un repositorio de información que permitirá obtener respuestas a “preguntas” que se le hagan al modelo de datos construido: Algunos ejemplos de posibles “preguntas” susceptibles de modelar:

  • ¿Cuáles son los horarios en que se concentran las conexiones a los cursos?
  • ¿Qué temáticas son preferidas por los alumnos?
  • ¿Qué región del país utiliza mas eficientemente los cursos e-learning?
  • ¿Qué porcentajes de los alumnos se conectan desee sus casas a realizar cursos?
  • ¿Cuál es la composición geográfica de los alumnos?
  • ¿Cuántos alumnos se capacitan fuera del horario laboral, por ejemplo los fines de semana?
  • ¿Cuál es el rendimiento promedio de las mujeres versus los hombres?
  • ¿Qué sucursales o complejos de mi empresa son mas proclives a capacitarse?
  • ¿Cuántos cursos e-learning toman las personas de la empresa en promedio al año?
  • ¿Qué supervisores o Jefes tienen mejores resultados en su equipo?
  • ¿Qué Gerencia, sucursal o complejo le saca mas provecho a la capacitación?
  • ¿Hay alguna temática que le sea mas difícil a los colaboradores?
  • ¿Existe un rango de edad que rechace la capacitación e-learning?
  • ¿Los colaboradores jóvenes aportan más en los foros?

Como se puede apreciar, dado el volumen de datos y la cantidad de información que se puede almacenar, las posibilidades de hacer cruces de información, de plantearse hipótesis y verificar estadísticamente su validez son infinitas.

Para poder llevar adelante un proyecto de BDLA, es importante tener claro que la clave de su éxito esta en comprender que es un proceso sistemático, que se basa en un mix de metodologías y buenas practicas tomadas de proyectos informáticos de desarrollo, de consultorías de desarrollo e-learning e incluso de proyectos de análisis estadísticos.

Para finalizar:

Big Data Learning Analytics es ir mas allá del típico reporte de asistencia a un curso, es salir del espacio de conformidad del reporte de horas de capacitación promedio por persona, es entrar a un nuevo mundo de posibilidades en donde las Áreas de Capacitación pasan de ser meros coordinadores de eventos a Analistas de Capacitación y reales gestores del conocimiento de la empresa, usar el enfoque de Big Data Learning Analytics es abrirse a información que permite alinear verdaderamente a Recursos Humanos con los objetivos de negocio de la empresa, es agregar valor de verdad.

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Escuela Técnica AES Andes SBU.

Más y mejores opciones para desarrollar el capital humano.

La Escuela Técnica AES Andes SBU constituye una completa oferta de aprendizaje en línea, en la que participan más de 800 trabajadores AES, de Chile, Argentina y Colombia. Estas primeras líneas hablan de la relevancia y complejidad del proyecto llevado a cabo exitosamente por Celeris, junto al Área de Capacitación de AES Gener.

La Escuela Técnica AES Andes SBU es un portal de formación que alberga más de 40 e-learning de alta complejidad, por el carácter técnico de los temas tratados en estos cursos y por la tecnología utilizada para desarrollarlos: tanto la Escuela como los e-learning han sido creados con tecnología HTML5 y desarrollo web adaptativo (responsive), posibilitando que puedan visualizarse perfectamente tanto en computadores, como en tablets y en teléfonos inteligentes. El participante decide la opción que más le acomoda.

Esta amplia oferta de lecciones se organiza en mallas curriculares, es decir, el sistema identifica los cursos obligatorios que debe realizar cada participante, de acuerdo a su área de trabajo y cargo. Esto requiere una actualización periódica que va de la mano de los movimientos organizacionales, como nuevos ingresos, promociones internas, cambio de funciones y traslados entre plantas, etc.

Los participantes también pueden tomar electivos y certificar su capacitación con diplomas, los que se obtienen directamente en la plataforma.

Además de ser un portal de formación moderno e innovador, Celeris ha dispuesto de Community Manager, Foros, Soporte Técnico y otros recursos de apoyo directo a los participantes, con el objeto de enriquecer su experiencia de aprendizaje en línea y hacer de la Escuela Técnica AES Andes SBU un gran portal de aprendizaje colaborativo.

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Exitosa metodología Blended.

Partiendo de una base de conocimientos y una metodología de aprendizaje instaurados en BancoEstado, Celeris optimizó la administración de datos y el flujo de comunicación entre participantes y tutores, nutriendo y aportando positivamente a la experiencia de aprendizaje.

El Programa de Formación de Ejecutivos de Negocio consiste en un plan de formación de 8 semanas, que entrega a los participantes tanto nociones transversales como específicas para aprender los distintos roles de Ejecutivo de Negocios de sucursales en BancoEstado.

Conjugando metodologías de aprendizaje presenciales, prácticas y a distancia, el programa ha sido una de las experiencias de aprendizaje más exitosas del Banco, a la que Celeris ha aportado al disponibilizar una plataforma de gestión en línea de primera clase: “La gran particularidad que tiene el FEN es que se da en la práctica, en el ámbito virtual, lo que pasa en la modalidad presencial: tienes un profesor que está preocupado de ti, te da feedback y compartes con una comunidad de pares que está embarcado en la misma experiencia”, comenta Leonardo Lanas, Jefe de Proyectos de Capacitación y Coordinador Académico del Programa.

Esta experiencia se puede lograr gracias a las distintas herramientas disponibles en la plataforma FEN: foros de conversación; actividades asignadas, revisadas y comentadas por los profesores; opciones para cargar tareas y evaluaciones; calendarios de actividades y libros de calificaciones personales y actualizados.

A través de la plataforma, que puede visualizarse desde múltiples dispositivos móviles, tanto usuarios como profesores y tutores tienen la experiencia de una comunidad de aprendizaje en línea que apoya el desarrollo de habilidades y competencias asociadas al rol.

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